sábado, 14 de abril de 2012

Piso Agrio.

Dulce poseedor de mi corazón y alma.
Nuestra agonía por fin ceso.
Con aquel ultimo abrazo y caricia nuestra felicidad llego a su clímax.
El aire azotando nuestros cuerpos con una lenta y frágil ventisca, fue presente y precursora de nuestros corazones afligidos en lujuria.
Tú, mi hermano y mi consuelo, me dejaste suspirar por más con el ultimo beso que nos dimos, y ahora que siento mi cuerpo contra el suelo, húmedo y frió, tu mano cubierta escarlata me da el calor que siempre te definió y la cual recuerdo cuando una vez nos consumimos en uno solo.
Ahora, todo el mundo no se opondrá.
La moral y la ética ya no importa.
Los dos nos fundimos en un suelo de pasión.
Anirak Cazàn.

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